Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact disk y abrelatas eléctricos. Elige la salud. Colesterol bajo y seguros dentales. Elige pagar hipotecas a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos. Elige el bricolaje y pregúntate quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver teleconcursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida.

Sabía que aprenderme esta mierda me serviría de algo... Esto lo dice el bueno de Renton nada más empezar la película Trainspotting.

Me hizo gracia. Me hizo mucha gracia.

No voy a decir que despertó mi mente y orientó mi vida como ninguna institutriz ciega de feromonas lo hubiera hecho jamás. Me gustó, y fue una de las cosas que se me vino a la cabeza cuando decidí hacer este viaje.

Estoy cansado de no conocer más que esta vía que siempre tiene el mismo trayecto y las mismas paradas a lo largo de un túnel: estudiar-encontrar trabajo (siempre de aquello que has estudiado)-progresar (sonriendo mucho, o, para no ser hipócritas, escribiendo artículos, yendo a foros, desarrollando programas, impartiendo cursos, realizando estudios superiores..)-llegar a ser subdirector de un departamento que no existe o vicecoordinador de un equipo aún por designar- y finalmente convertirte en lo que siempre quisiste odiar, pero necesitabas estar suficientemente dentro para conocerlo...

Estoy cansado de no saber nada y a pesar de ello ya tener una clara trayectoria profesional, y una vocación que existía antes de existir yo y que me acogió cuando me hubiera conformado con cualquier cosa. Me dejé llevar y me fue bien, pero ya no lo quiero. No quiero sentirme anclado a esa vía que circula bajo un túnel. Ese túnel me mata porque una vez que entras es allí dónde te conduce. Te va enseñando lo que debes hacer, el próximo objetivo que has de conseguir, cuándo es el mejor momento para moverte otro medio milímetro y así progresivamente hasta la muerte.

Quiero salir de él. No puedo seguir si no me inyecto cierta dosis de emoción, sin experimentar cierta vida realmente viva, joder!
Cuando volvamos y pasen dos semanas se que sentiré que muy poco ha cambiado fuera de mí, y que en un sitio o en otro tendré que enroscarme sobre mí mismo para volver a ser la tuerca que era y colocarme en mi sitio. Posiblemente. No lo se. Tampoco me importa.

Me importa hoy y quiero que sea diferente.

Salgo del túnel mamá. No volveré tarde, sólo será un rato. Sólo será un año...